Era una mañana de domingo radiante del verano de 2004; Will Smith –sí, ese Will Smith– estaba instalado en la fiaca, en su mansión de Bel Air, después de una cotidiana llamada optimista con su corredor de bolsa, nomás para confirmar que los millones de dólares seguían multiplicándose. Por supuesto, toda la familia Smith estaba ahí: Jada en el camastro de al lado de su señor esposo, bebiendo una piña colada y portando unos lentes oscuros, mientras que el pequeño Jaden, de siete años, chapuceaba en la piscina, salpicando a la indefensa pero encantadora Willow. Will Smith no lo podía creer; los negocios iban de maravilla, I, Robot estaba por estrenarse y disfrutaba de su fantástica familia en una gran mansión. La mansión del tío Phill, la que juró que un día compraría y que ningún blanco se lo impediría. Los rayos del sol bronceaban su –de por sí– bronceada piel y Will Smith veía las nubes y cómo éstas formaban figuras caprichosas. De pronto, como si la madre naturaleza hubiera tomado el control de su destino, una ligera brisa inspiró a Will Smith, quien sólo vestía un bañador.
—Jada, amor…— murmuró Will Smith.
—¿Qué pasa, cielo?
—Creo que estamos en el mejor momento de nuestra carrera.
—¿Por qué lo dices, corazón?
—No sé… creo que I, Robot va a ser un éxito. Y tú, mi amor, te luciste en Matrix Reloaded.
—Sí, amor… —Jada tomó amorosamente la mano de su esposo.
—Y ahora que veo a nuestros pequeños tan felices aquí, en la mansión del tío Phill, creo que quiero lo mejor para ellos.
—Pero le estamos dando lo mejor, cielo. Tienen los mejores tutores, les compramos los mejores juguetes, les damos tiempo de calidad y hasta pusiste una franquicia de Popeyes aquí en la mansión del tío Phill, para complacerlos.
—Lo sé, cariño, lo sé… pero estaba pensando… no sé si a ti te pasó. Mientras me preparé para mi papel de Del Spooner, experimenté cosas que me gustaría que Jaden y Willow experimentaran.
—¿Quién?
—Yo.
—No, el otro que dijiste.
—Ah, Del Spooner, el de I, Robot.
—Ah…
—Sí. Mira, me tuve que preparar físicamente. Ya ves, las escenas de acción y todo. Ahí me reencontré con Darrell Foster, ¿te acuerdas? El que me entrenó para Alí.
—Sí me acuerdo. A mí me entrenó para Matrix Reloaded.
—Ah, mira. Bueno, pues, no sé, toda esa onda de la preparación física, no sé, como que me sentí conectado con mi cuerpo y, no sé, como que sentí que me hubiera gustado entrarle desde joven a eso de las artes marciales y eso.
—Ah…
—¿A ti no te pasó?
—Pues…
—Bueno, Darrell me enseñó a boxear y todo, pero después de I, Robot, pensé que sería buena idea que Jaden, ahorita que está joven, podría empezar a dedicarse a eso y a lo mejor hasta llega preparado para hacer un buen papel en el cine. Como Bruce Lee. Ya ves que el era actor, pero como ya sabía kun fu desde antes, pues le sirvió. Si no yo creo que no le hubieran dado el papel de Kato en el Avispón Verde.
—Ah…
—¿Qué opinas?
—No sé, yo…
—Yo creo que si Jaden empieza a entrenar desde ahorita, podría llegar lejos.
—Pero, ¿quieres meterlo al box?
—¡No! Estaba pensando en algo más, no sé, en algo más acá, más espiritual. En algo más Bruce Lee.
—Ah…
—Sí…
Pasaron algunos minutos de silencio, mientras sólo se podían escuchar las ramas de los árboles mecidas por el viento veraniego y las risas de los pequeños Smith. Jada decidió retomar.
—Y… ¿has buscado escuelas de Bruce Lee o algo así?
—Sí, fui a ver una, pero no me convenció. La verdad me gustaría que alguien especial entrenara a Jaden. Una leyenda del kun fu. No sé… como Jet Li o Tong Po.
—¿Y Bruce Lee?
—Bruce Lee ya se murió.
—Ah…
—Busqué al maestro de Bruce Lee, pero ya se murió también.
—¿Y por qué no le dices a… a…? Al señor ése, que sale con Owen Wilson. Que patea las sillas y eso.
—¿Jackie Chan?
—¡Ese! Es que pensé que ése era Bruce Lee. Jackie Chan no se ha muerto, ¿verdad?
—¡No! ¡Y es gran idea, mi amor! ¡Cómo no se me ocurrió antes! ¡Déjame llamarle ahora mismo!
Will Smith, entusiasmado, sacó su Black Berry monocromática y comenzó a hacer llamadas. Primero a Owen Wilson, quien a su vez le dio el número del agente de Jackie Chan, quien a su vez le dio el número de Jackie Chan.
—¿Bueno? Bueno, Jackie, mi hermano, ¿cómo estás? ¡Habla Will! ¡Will Smith! ¡Sí, el de Día de la Independencia! ¿Cómo estás? Muy bien, ya sabes, acá, con la familia, disfrutando de la brisa veraniega que mece las ramas de los árboles. Oye, viejo, te invito a comer, ¿cuándo puedes? ¿De la próxima semana o de ésta? Ah, qué tonto, ¿verdad? Ni modo que de ésta. Sí, sí, el miércoles está perfecto. Te espero en mi casa a las cuatro. Ajá. En Bel Air. Los Ángeles. Estados Unidos. Ajá. No, Disney está más para allá. Ajá. Ándale. Si quieres te mando el mapa por mail. ¿Tienes dónde apuntar? Eh… no, mejor si quieres dame tu mail y ahorita te lo mando. Sí, sí tengo. Ajá… real guión baaaajo, ajá, jakychan… ajá… ah, con c y k, ajá… ¿con i griega? ¡Ah, i y luego e! Ajá… arroba… ajá… yahoo.cn. Perfecto. Ahorita te lo mando. Cualquier cosa me hablas. Sale mi hermano. ¡Abrazo, bye!
—Qué te dijo— preguntó Jada, un poco malhumorada porque la impulsividad de Will Smith arruniaría de nuevo su domingo familiar.
—Que sí, que viene el miércoles. Tiene un acento raro. ¡Pero no importa! ¡Estoy emocionado! ¿Tú no, amor? ¿Por Jaden?
—Ajá…
Tres días más tarde…
—¡Nos vemos, Jackie, te vas con cuidado!— Will Smith cerró la puerta de la mansión del tío Phill tras despedir a Jackie Chan.
—¿Cómo ves, amor?
—Pues no sé, Will. Cobra muy caro y no sé si esto vaya a distraer Jaden de sus actividades escolares.
—Ay, si ni va a la escuela.
—Bueno, fue una forma de decirlo.
—¿Y cuándo ha sido problema el dinero?
—Will, ya vas a empezar. Tú siempre quieres resolverlo todo con dinero y no se trata de eso.
—¿Entonces de qué se trata? A ver, dime…
Y empezó una candente discusión en la mansión del tío Phill.
Tres meses después…
—¡Jada! ¡Jada!
—¿Qué pasa?
—¡No mames! ¿Qué crees que se me ocurrió?
—Qué…
—¿Te acuerdas de lo de las clases de kun fu para Jaden?
—¿Otra vez?
—No, espera, se me ocurrió la forma de resolverlo. Estaba con Esteban en el Blockbuster cuando de pronto pensé, ¿si a mi me entrenaron para boxear para una película y ya medio sé boxear, por qué no buscar hacer una película donde tengan que entrenar a Jaden?
—¿Quién es Esteban? ¿Es el jovencito que a veces viene a la casa?
—Eh… sí… ¡pero no importa! Lo que importa es mi idea. Entonces vi Karate Kid. ¿Te acuerdas de Karate Kid?
—Sí.
—Bueno… ¡se me ocurrió hacer el remake! Hacemos la película, Jaden entrena con Jackie Chan, los tutores lo mantienen al corriente con las cosas de la escuela y… ¡aprenderá kun fu!
—¿Qué no debería aprender karate?
—… ¡por eso! Deja le marco a Jackie Chan.
Cuatro años más tarde…
—¡Will! ¡Will! ¡Hijo de tu puta madre! ¿Dónde estás, cabrón?
—Jada, qué pasa, amor.
—¡Tú dime qué pasa, hijo de la chingada!
—Pero, amor, de qué hab…
—¡No te hagas pendejo! ¡Qué pedo con esto! ¡Me dijiste que ya lo habías dejado! http://www.theinsider.com/news/1277722_Will_Smith_Gay_Will_Smith_Orders_Male_Prostitutes
—Eh… yo…
Un año más tarde…